domingo, 20 de julio de 2014

INICIO


PRESENTACIÓN

El presente trabajo es  el resultado del proyecto “Historias de mi barrio” que se desarrolla en el programa de educación para jóvenes y adultos del Colegio Cedepro, ubicado en el barrio Altos de la Torre, en la comuna 8 de Medellín, mediante el cual se ha logrado que las personas que habitan este territorio cuenten sus historias y hagan memoria sobre su vida y el camino que han tenido que recorrer en un país donde la violencia y la pobreza hacen parte de la cotidianidad, donde miles de personas son desplazados diariamente de sus lugares de origen, perdiendo el tejido construido durante la vida y viéndose forzados a sobrevivir en las condiciones más adversas. 

Los testimonios con los que se encontrarán en esta publicación hacen parte de la memoria de las personas y sus proyectos de vida que se han visto truncados por el devenir, pero que han encontrado en la palabra, el camino seguro de esa historia que nadie cuenta, de ese pasado que quieren que olvidemos y de esa tragedia, que para quienes defienden el perdón y el olvido en nombre de una falsa reconciliación, es mejor dejar atrás. 

Este nuevo espacio que se crea es un proyecto realizado desde el área de artística del programa para jóvenes y adultos del colegio Cedepro, que orientado por el profesor Héctor León Gallego Lorza, ha logrado que los estudiantes, escriban relatos sobre sus vivencias y cuenten parte de esa historia que han construido con los años y que se ha convertido en el trasfondo de esta nueva ciudad que es Medellín desde las últimas décadas, las cuales han estado marcadas por la llegada de personas y familias enteras que buscan una comunidad que los acoja y una respuesta a su desarraigo.

Esta recopilación de historias y testimonios, escondidos en la memoria de la gente, y develados a través de la palabra escrita,  es el primer intento de realizar un trabajo en equipo,  como  proyecto práctico en educación popular. Por tanto, queremos compartir con ustedes, amigos lectores, 20 historias cotidianas,  que esperamos den cuenta de una memoria olvidada de nuestra ciudad y de un proceso de objetivación del mundo, de encuentro con el otro y con los otros, de diálogo y reflexión crítica.

“El Colegio se ha llenado de letras, de metáforas, de historias, de palabras, de testimonios, que narran la historia de vida de un sector de la sociedad. Tejiendo de nuevo un sueño que fue truncado por la violencia o por el desplazamiento forzado. Sobreviviendo en el olvido. Y aún así soñando un mundo más incluyente, más equitativo, más participativo. Una cultura de todos y para todos, ahí comenzaremos a construir la ciudad que soñamos, el progreso de una comunidad no se mide por la cantidad de concreto pegado. Hoy los alumnos y  profesores de la institución, ponemos nuestro grano de arena, haciéndonos presentes con la materialización de este proyecto cultural y educativo. Veinte historias como producción final,  de textos escritos en el área de  Educación Artística”. 
                                                                      
Héctor León Gallego Lorza.



OBJETIVO

Posibilitar a través de la escritura y la narración, un medio de expresión  de los sentimientos de dolor, impotencia, rabia, frustración y resentimiento frente a una sociedad que nos ha relegado al olvido.  En medio de tantos escritos, buscar la literatura, la poesía, el testimonio, la identidad, la denuncia, la esperanza frustrada y el amor perdido, y junto con ellos descubrir un camino diferente. Rescatar ese lenguaje sin receptor, hecho palabra, confesión y catarsis… hecho duelo.

Promover la narración como el acto de escribir para vencer el dolor volviéndolo metáfora o metonimia, como un lenguaje de vida y no de muerte. En la palabra oculta, escondida, pisoteada, olvidada, cohibida, buscar la confesión para llegar a la historia sensible frente a la vida. Encontrarse con esa  humanidad, con  su memoria, con  su lectura de un  pasado,  que les ha marcado su vida.



METODOLOGÍA

Compartimos  con los estudiantes parámetros teóricos sobre elementos del cuento, sobre estructura, como comenzar una historia, desde el yo y luego desde el él, leemos cuentos, contamos historias, las hacemos en teatro, hasta que por último escribimos una historia en primera y tercera persona del singular. Luego de estar escrita, el autor nos la debe contar a todos en el grupo, recogiendo elementos teatrales  y descubriendo en cada situación, dónde hay una relación de poder, una relación de opresor y oprimido. Nos acercamos tímidamente a algo así como la escritura del oprimido. Es una invitación a cada estudiante, para que escriba desde el yo, (Desde la historia personal) y lleguemos a un acto de confesión a través de la escritura. Si la historia me la contaron, la escribo en primera persona, si es la mía propia la escribo en tercera persona del singular. Donde aparezca el pronombre, yo le pongo el nombre propio. Buscamos distanciarnos de nuestra propia historia, distanciarnos del dolor y de la angustia, y sentirnos escuchados, sentir un  receptor del palpitar atrapado en  el pensamiento.  Sentir un receptor de la escritura, hecha palabra, hecha historia, hecha testimonio, hecha denuncia, hecha esperanza.

Se crea un espacio óptimo para que cada estudiante produzca un texto escrito. Creamos un encuentro primario con la palabra escrita y narrada. Como un valor social, la escritura como una de las pocas actividades que permite a las personas ser libres y soberanas, facilitando en el adulto la ruptura de los procesos alienantes, codificados con ataduras ideológicas, conductuales y mentales que le impiden ser más creativos en las distintas acciones sociales. 

Un ejercicio mediante el cual se desarrolla la capacidad de utilizar la memoria con la intención de compartir con el otro su experiencia personal, su capacidad de involucrarse en su propia historia, con el ánimo de influir en su cotidianidad, su afecto por otros y su espontaneidad, condición que le permite resistir a las diferentes formas de dominación material.


AGRADECIMIENTOS

A los estudiantes, porque sus historias han sido fundamentales en la construcción del programa en educación popular.



STAFF

Coordinador de Proyecto: 
Carlos Alberto Gallego Lopera.

Director del Proyecto: 
Héctor León Gallego Lorza.

Jurados: 
Marcela Blandón.
Malena Quintero Restrepo.
Natalia Muñoz Osorio.
Edgar Dario Hernández.
Gerardo Pérez Holguín.
Carlos Alberto Gallego.
Ricardo Gonzalez Rodríguez.
Héctor escobar.

Digitadora: 
Marcela Blandón.

Diseño de Multimedia:
Leider Restrepo.

Realizan:
CEDECIS.
CEDEPRO.
Corporación Artística Teatro El Fisgón.
Fundación Sumapaz.


GANADORES 2009

No Intentes Evadir Tu Destino” 

Esta es la historia de la familia Trujillo, que estaba conformada por Matilde la madre de Jerónimo de 17 años. Ellos vivían en Urrao; prácticamente tenían la vida organizada, pues poseían unos cuantos animalitos en una pequeña finca, que no era mayor cosa, al menos les daba de que vivir.

Una tarde cualquiera Matilde estaba realizando sus quehaceres, cuando llegó una vecina muy asustada, pues en el pueblo se estaba corriendo el rumor  de que la guerrilla estaba reclutando jóvenes, para que se unieran al movimiento armado, y que quien no quisiera a las buenas, le tocaría a las malas; en ese momento le vino a la mente de Matilde aquel horrible recuerdo…cuando a Miguel, su esposo y padre de su hijo, había sido asesinado a sangre fría, ante sus ojos, solo porque se negó a unirse a este grupo armado. A Matilde no le importó dejar todo tirado y abandonar aquello que tanto esfuerzo le había costado, todo con tal de salvar a Jerónimo de un fin parecido al de su padre; empaco lo poco que le cupo en una maleta y en unas cajas y se  vino para Medellín. Matilde pensaba que en esta ciudad tan grande alguna cosa tendría que resultar. Se instalaron en un barrio de la ciudad, uno que por cierto el conflicto armado estaba pegando fuerte, donde todos los días mataban tan solo por ver caer. Pero ellos con la inocencia del campesino no se dieron cuenta en el infierno en que se habían metido y menos se imaginaban lo que la vida les tenía deparado; pasaron los días y el poco dinero que tenían se estaba agotando.

Jerónimo había escuchado a sus amigos de la esquina que estaban preparando un golpe fuerte y que necesitaban jóvenes que trabajarán en este; él viendo la situación que estaba afrontando su familia decidió unirse a este grupo. Esto resulto muy sencillo y por primera ves tuvo un arma en sus manos; el miedo se convirtió en una mezcla de poder y adrenalina, que con el paso del tiempo, aceleraba cada ves más su corazón y le daba la plena seguridad de que podría tener el mundo a sus pies; se volvió un ser cruel y ambicioso, sin pensar que esto lo llevaría a la tumba. Un día cualquiera, Matilde se levantó con un mal presentimiento, pues su corazón le decía que algo no andaba bien, que su hijo corría peligro, aunque ella ignoraba los pasos de su hijo. Jerónimo salió de su casa muy temprano y de prisa, ni siquiera le recordó a su madre cuanto la amaba, cosa que hacia todos los días. Fue y se reunió con la pandilla a ultimar el golpe que de esa noche; todo debía ser muy bien planeado, ya que este era crucial para la pandilla y para su vida. Llega las dos de la mañana del día domingo, se dispusieron a dar el golpe final; hicieron lo planeado y todo salió perfecto; Jerónimo se fue para su casa con su pago por el trabajo, pero lo que no sabía era que su supuesto amigo Johan junto con otros amigos lo estaban siguiendo para quitarle su parte del botín; llegando a su casa se escucharon siete disparos, Matilde inmediatamente se despertó, al instante sonó el teléfono, era su vecina para darle la noticia que la marcaría de por vida. Cuando salió de la casa vio a su hijo tirado en la acera, bañado en sangre, ella corrió rápidamente y presencio una imagen desgarradora para su alma y su corazón, su hijo esta agonizando, Matilde intento auxiliarlo, pero ya era demasiado tarde, lo único que pudo escuchar de los labios de su hijo fue --“mamá perdóname, todo lo que hice fue por nuestro bien, una ves más perdóname”-- por los rostros de ambos corrieron enormes lagrimas que les salían del alma, Jerónimo murió y Matilde quedó en shock. Hasta el día de hoy la pobre no ha podido salir de el.

FIN

Autora: Beatriz Urrego. CLEI (6-1)
Primer Puesto




“El Triste Recuerdo de Sofía” 

Sofía me contó que en el año 2001 en su propia casa, en donde vivía con su mamá Andrea,  su papá Luis y su hermano Esteban Sofía se sentía sola, vacía, pues nunca sintió el amor ni el cariño de sus padres. Sofía solo tenía 10 años y era muy linda. Siempre sonriente, alegre y muy soñadora. Siempre quiso ser psicóloga, para darles consejos y amor a personas que lo necesitaran, ya que ella de sus padres no lo recibía.  Con su amiga Laura todas las mañanas salían juntas para el colegio. Sus papas Luis y Andrea, también salían junto con ellas, para el trabajo, en su casa solo quedaba su hermano Esteban de 22 años que no trabajaba. 

Sofía era muy estudiosa y muy juiciosa para que sus sueños algún día se hicieran realidad.  Su profesora Francy  siempre la apoyaba, ella con su carisma enloquecía a cualquiera.  Laura que era muy unida a Sofía, en las tardes siempre salían juntas del colegio, para la casa de Sofía.  Esa tarde llegaron juntas, se acostaron  a dormir pues llegaron muy cansadas despertaron cuando era de noche. Laura su amiga, se despidió de Sofía y le dijo -- me voy porque me cogió la tarde, para irme para mi casa.--  Sofía se quedo  con su hermano Esteban, ella  no sabía que esa noche comenzaría su pesadilla. 

Esa noche llegaron sus padres, Andrea y Luis, ellos nunca le preguntaban a Sofía ¿como le fue en el colegio? Era como si para ellos Sofía no existiera.  Esa noche Sofía y sus padres se acostaron como lo hacían todas las noches. Se llegaron las 12 de la noche. Sofía no sabía bien que horas era, cuando sintió un ruido y unos pasos que se dirigían a su habitación. Sofía no pensó nada malo y siguió durmiendo; pero de pronto alguien abrió la puerta de su habitación, entro y le empezó a tocar  su  cuerpo, estaba muy oscuro y no pudo ver quien era.  Sofía llena  de miedo, llorando llamo a su mamá pero ella nunca atendió sus gritos llenos de miedo.  Amaneció y Sofía no pego los ojos en toda la noche. Se levantó, se organizo y se fue para el colegio llorando. Le contó a su amiga Laura y a su profe Francy lo sucedido esa noche. Laura su amiga le dijo --de pronto, estabas soñando Sofía-- Llena de miedo le respondió --estoy segura que no lo soñé--  Su profe Francy le dijo --no tengas miedo, que Dios como siempre te protegerá de todo lo malo, tus eres una niña, muy juiciosa y eso te será recompensado algún día; aunque tu mamá no te quiere en el fondo ella te quiere mucho--

Sofía con las palabras de su profe Francy se tranquilizo un poco, salio de clase son su amiga Laura. Sofía ese día tenía mucho miedo pero se fue de todas maneras para la casa. Como siempre estaba su hermano Esteban. Esa noche todos los sueños e ilusiones de Sofía se derrumbarían para siempre y su hermano Esteban se encargaría de eso, esa noche.  Sofía hizo sus tareas, se puso su piyama, cerro la puerta y se acostó. Justo esa noche sus padres Luis y Andrea llegarían tarde. Sofía llena de miedo Y desconfianza le puso llave a la puerta, lo que ella no sabia, es que su hermano estaba dentro de su habitación. Sofía grito al ver que su hermano le decía palabras morbosas y se estaba quitando la ropa, él de inmediato le tapo la boca, la tiro en la cama  y le empezó a tocar su cuerpo.  Sofía trato de defenderse pero como era tan solo una niña no pudo.  Esteban la empezó a  golpear y abuso sexualmente de ella.  Llorando, medio podía arrastrarse por el suelo, llego a la habitación  de sus padres, Sofía le contó  a su mamá lo que su hermano le había hecho, pero su mamá lo único que le dijo fue --estoy muy cansada, déjeme dormir,  usted lo único que hace es molestar con sus pesadillas ridículas--  Sofía llamo a su profe Francy y a su amiga Laura por teléfono; les agradeció  por las cosas tan maravillosas que juntas compartieron y les dijo, lo q1ue su hermano Esteban le había hecho esa noche, no les dijo nada más y colgó.

Esa noche estaba cayendo una tormenta. Sofía le escribió una carta a sus padres donde les decía -- papitos, aunque yo nunca existí para ustedes, esta noche me iré para siempre. Desde el cielo y en compañía de Dios oraremos para que me ayude a perdonarlos a ustedes, no supieron darme ni un poquito de cariño. Ustedes nunca creerán  lo queme hizo el monstruo de Esteban, pero aun así los llevare siempre en mi corazón y en mis oraciones--

Sofía salió al patio de su casa, donde había un árbol muy alto,  colgó una cuerda bien amarrada, luego se la añadió a su cuello, se  monto a una silla, y se lanzo al vacío. Esa noche Sofía acabo con su linda sonrisa, y con su vida, cuando Laura y Francy  llegaron a su casa, ya era demasiado tarde, sus padres al ver a su hija muerta y de haber leído la carta donde Sofía se despidió de ellos, no lo podían creer  y tampoco se lo podrán perdonar nunca.  El día que enterraron a Sofía, Esteban huyó.

Laura y Francy no han podido superar lo que sucedió con Sofía. Siempre la recuerdan, aunque ese vacío que dejo La Historia de Sofía, siempre estará con un poco de tristeza. 

FIN


Autora: Claudia Patricia Campos Usuga
Segundo Puesto 




Historia” 

Amelia era una mujer feliz. Recién casada se había ido a vivir con su esposo  a donde él tenia su finca, su casa y sus animales. Como pobre tenia su forma de vivir sin pasar necesidades. Allí en esa tierra caliente, cerca del mar. Urabá bella tierra, de gente amable.

Amelia pensó que su vida estaba allí, aunque lejos de su familia, pero estaba bien, con las pocas veces que podría visitarlos, y así fue pasando el tiempo. Cuando nació su hijo fue la felicidad más grande; también tenia dos niños a su cargo, que habían sido abandonados por la madre; los mandaba a la escuela, los llevaba al medico, crecieron con dificultades, pero a de todas maneras eran una familia feliz.

En la radio se escuchaba que había enfrentamientos y que había personas muertas, aunque le dio escalofrío, no pensó que esa situación le tocaría vivirla a ella, pues todo en la vereda parecía normal, aunque si se escuchaba que algunos grupos se peleaban por el poder, mientras tanto su esposo seguía trabajando haciendo producir la tierra.

Una tarde escucho varios disparos en una vereda lejana, entonces sintió miedo por su esposo y su hijos, pues era la primera vez que escuchaba algo así; esto era extraño para ella, pues siempre había tenido una vida tranquila. Solo con las historias que contaban los abuelos sobre la violencia que les había tocado vivir. Esta situación se fue haciendo cada vez más frecuente, se escuchaba que habían matado y desaparecido personas, y que iban por todas las veredas, también se veían aviones bombarderos muy cerca y los enfrentamientos eran cada vez más frecuentes.

Las ilusiones de Amelia se empezaron a desvanecer, pues muchas veces su esposo tenia que abandonar el trabajo, por que temía que algo le pasará a ella, y a los niños, ya que ella se asustaba mucho cuando escuchaba los enfrentamientos.

Un domingo que fueron al pueblo a mercar, le dijeron que habían matado a dos de sus vecinos, muy triste y en silencio regresaron a su casa. Las esperanzas se estaban yendo, pues los niños no podían ir a estudiar, pues había mucha intranquilidad por todas partes y los profesores no podían ir a trabajar. Poco a poco la escuela fue desapareciendo y con ella el puesto de salud, la iglesia, el pueblo se estaba quedando solo.

Amelia estaba aterrorizada, pensando que iba a hacer. Pero fue peor cuando una mañana se dieron cuenta que a dos de sus vecinos más cercanos los habían muerto en condiciones horribles; en ese momento Amelia sintió que la vida en ese lugar ya no valía nada. En las noches, el trote de las bestias, era como si ya fueran por ellos. La fe era lo único que le ayudaba a seguir con los niños; amenazaron que “no respondían por que los que allí se quedarán”, fue entonces cuando todo se quedó allí, esa vida construida, porque de ahí en adelante todo había cambiado, y se fueron dejando sus ilusiones y sus sueños. Regresó con su familia donde su papá.
Aunque estaba muy contenta por que era su casa, su familia, todo era diferente. Pasaron unos días y la situación económica hizo que nuevamente salieran de allí en busca de trabajo.

Amelia fue de finca en finca, por todo el pueblo, los niños se hicieron adolescentes y se fueron con otros familiares. Allí inició su segundo hijo, sin ningún lugar fijo; pero Amelia no perdía las esperanzas y estaba segura de quedarse allí en su pueblo, con su esposo y sus hijos. Pero de nuevo se repetía la historia, nuevamente amenazados sin saber por qué. Amelia decide irse a la ciudad, en busca de oportunidades y para salvar lo más valioso, la vida.

Hoy esta aquí enfrentando a esa nueva vida que debe comenzar como desplazado.

FIN


Autora: Lucelly Guisao Urrego. CLEI 4-1
Cuarto Puesto 

GANADORES 2010


“Historia de La Muerte de Mi Padre” 

Cuando era chiquita tenia tan solo 4 meses de vida, su padre se enfermo de algo conocido como demencia. Esto sucedió en un lindero, ya que un vecino envidioso, por cierto, le quería quitar un pedacito de tierra con una  hilada de café, lo cierto es que discutieron y como el papá era tan miedoso, dicen que de esto le dependió la demencia, por otro lado se dice que fue un  mal  puesto por el vecino envidioso y otros lo ayudaron, esto sucedió cuando la niña estaba muy pequeña.
Luego del tiempo, la niña seguía creciendo, el papa cada vez más enfermo y la mama y esposa seguía sufriendo, pues en muchas ocasiones le toco salir a altas horas de la noche detrás de su esposo, porque este salía corriendo. La madre después de lo ocurrido le toco realizar todo tipo de trabajos pesados como coger café, desyerbar, etc. Todo para poder sacar adelante a sus siete hijos aun pequeños; el papa estuvo un año en medio de estas locuras, durante este tiempo lo llevaron al hospital mental, pero a los pocos días lo devolvieron dopado, pues este no se volvió a levantar de la cama.
El papá le tenía respeto a la esposa, ósea  a la mama, pero no se lo tenia a sus hijos, porque de cierto  modo también era malicioso y cuando veía que la mama no estaba comenzaba a asustar a sus hijos usando una palabrita muy peculiar que decía: “Haya yai yombis”, eso nos causaba un pánico horrible, especialmente a una de mis hermanas y a mi, que era la mas pequeña, el sabia cuando nosotros estábamos solos, y en medio de su malicia empezaba a decir: Haya yai yombis, haya yai yombis”. Yo ni me le acercaba, la verdad me daba miedo, aunque era mi papá, pero me daba miedo de él.
Después de aproximadamente 8 años, un día cualquiera, el se levanto y llamo a uno de mis hermanos y le dijo que le hablara a mi mamá, mi hermana le obedeció y le trajo a mi mamá, ella le pregunto: ¿Qué quiere?, él le dijo que quería bañarse, afeitarse y motilarse, eso nos extraño, pues para poder bañarlo debíamos llamar a un vecino,  mi hermano mayor y llamar a 4 o 5 personas más, el caso fue que mi mamá lo baño, lo afeito, lo motilo y lo puso muy elegante; luego el dijo que se venia para misa, mi mamá le dijo que por que no se esperaba hasta el domingo, pues era viernes, pero no quiso, el caso es que se vino y mi mamá preocupada mando a llamar a unos vecinos para que lo siguieran de lejos, pues temíamos que se lanzara a un rio, ya que habían 3 ríos antes de llegar al pueblo. Antes de llegar al primer rio, se maluquio debido a su debilidad, de modo que lo llevaron de nuevo a la casa, después de este incidente el se levantaba y se volvía a costar, cuando se levantaba se sentaba, se quedaba largo rato en la silla y cuando se cansaba se devolvía nuevamente a la cama, así se la paso como por un mes.
Yo me mantenía derrotada, no comía porque me la pasaba todo el  tiempo escondida por los alrededores de la casa, debido al miedo que le tenía. Mi mamá viendo esto me mando para donde un medio hermano, hijo de mi papá, pero yo me aburría mucho, pues como a todo niño  me hacia falta mi mama, todo ese tiempo fue un martirio para mi mamá y para mi también, pues cada vez que lograba comer algo, sentía que el se movía en la cama y decía: “Haya yai yombis”, salía corriendo a esconderme, claro no muy lejos de la casa.
Luego de un mes comenzó a llamar nuevamente a mi hermano, pues era el que menos miedo le tenia, mi hermano le pregunto: ¿Qué quiere?, mi papá le contesto: no es que quiero algo, pero yo se que no hay plata, el caso es que mi hermano le insistió tanto, que papá le dijo que quería papas criollas con carne, mi hermano le conto a mi mamá, ella preocupada porque no había plata. Al domingo mi mamá se vino al pueblo y consiguió  las papas pero no la carne, pero como tenia muchas gallinas le mato una y se la dieron con papas criollas, esto fue justo 15  días antes de morir. El 17 de junio de 1976 era día de fiesta, y mis hermanos se fueron a pasear donde un tío a otra vereda, cuando mi mamá fue a darle el desayuno el le dijo que no le iba a recibir nada a ella, entonces mi mamá solo dijo que de haber sabido que mi papa se encontraba enojado con ella le abría dicho a uno de mis hermanos que le diera el desayuno antes de irse.
Nos fuimos para donde un vecino y estaba haciendo un día frio y lluvioso, allí  nos quedamos hasta el atardecer, luego nos fuimos para la casa, al llegar mi mamá le hizo a mi papa una miga de un fruto poco conocido, el Chachafruto, le frito un huevo y le dio una taza de chocolate esto fue como a las 8 de la noche, solo estábamos mi hermanito y yo que éramos los mas pequeños, mi mamá nos dijo:  --No hay velas, ni petróleo, entonces nos tenemos que acostar temprano--,  lo cierto es que rezamos y nos acostamos, mi mamá puso en la mesita un cuadro de la virgen del Carmen, una vela de la candelaria, el Santo Cristo, una novena a la virgen del Carmen y una caja de fósforos y nos fuimos a la cama.
Mi mamá estuvo pendiente toda la noche, como que algo le avisaba que algo iba a pasar, a eso de la una de la mañana, mi mamá  sintió un quejido y se levanto, paso a la cama con todo lo que tenia en la mesita y se sentó junto a el, lo levanto y lo recostó sobre ella, prendió la vela, lo santiguo y empezó a rezar una oración del Corazón de Jesús, cuando mi mamá lo recostó sobre ella, el inclino la cabeza, mi mamá lo tuvo un rato así, luego empezó a llamarlo, como vio que no respondió, lo acostó, le cambio la ropa y se fue a lavarla, ella pensó que si lo encontraba tal cual lo había dejado, era por que ya había muerto, cuando volvió lo encontró igual, le abría  los  ojos, lo llamaba y nada, entonces se fue para donde el vecino haber si tenia velas, pero dejo la velita que había  en la casa bendita prendida en el corredor, se fue llamo a la puerta de la casa del vecino, el señor le pregunto:¿Qué pasa? – ella solo contesto: - Es que Alfonso parece que acaba de morir – se fueron con mi mamá para la casa, ella consiguió  las velas donde otras vecinas, cuando llegaron a la casa, nos tomaron a mi hermanito y a mí y nos dijeron: - niños levántense--, nosotros en medio del sueño respondimos: ¿que pasa, porque don Juan  Pablo y doña Maruja están aquí?-- mi mamá nos contesto: - es que su papá  acaba de morir – yo solo conteste: ¡Gracias a Dios que murió!,  arto miedo que me hacia dar, bueno cuando ya paso todo, lo enterramos y yo seguí viviendo una vida de niña y ya no sentía tanto miedo, la verdad la muerte de mi papá no me hizo mucho daño, por el contrario y aunque suene extraño, lo agradecí, pues era mejor saber que había muerto y no que estaba en una cama.

FIN


Autora: Isabel Flórez Hurtado CLEI (3-2)
Primer Puesto



“La Yegua Agradecida”

Mi tío tenía una yegua que era muy salvaje, el trato de domarla pero la yegua era tan salvaje y brava que no pudo domarla, y no podía pues ella no se dejaba.
Hasta que una mañana quiso matarla, porque ella lo había pateado y en ese momento pasaba yo, y le dije tío que va hacer y el me contesto sobrina la voy a matar porque es un caso imposible, y yo le conteste tío ten paciencia que ella tarde o temprano va a domarse y el me respondió que si era capaz de domarla me la regalaría, y le dije que si, que primero ensayáramos, cuando la yegua escucho hizo ji ji ji ji, de la felicidad, en ese momento empezó a quererme, se me acerco, la acaricie un rato y luego se puso para que la montara, mi tío dijo que no porque de pronto ella me tiraría, pero no le hice caso, me monte, me paseo y no me tiro.
Me miraba a mi con ganas de tirarle a el, pero yo le hable, le dije que se portara bien, porque yo la iba a cuidar, desde ese momento empezó  nuestra amistad, todas las mañanas salía a la calle a esperarme, cuando yo pasaba para la escuela, iba acariciándola y le daba de comer, cuando no me veía iba hasta la escuela y a buscarme a mi casa, pero mi mama no sabia nada, hasta que me pregunto que esa yegua a quien buscaba y le respondí que a mi, me pregunto de quien es esa yegua y le conteste que de mi tío, me pregunto que si era la yegua salvaje, le dije que si, se enojo y me regaño, pero cuando vio que la yegua se puso para que yo la montara me dejo para ver que pasaba, yo la monte y me paseo y desde ese momento me pasea todos los días, hasta que un día me dejo montarla y me llevo a un prado y con la trompa tocaba la manga y luego me lanzo y le dio risa, se reía así:  Ji Ji Ji Ji Ji, u brincaba mientras yo estaba acostada en el prado y ella seguía con su risa burlona Ji Ji Ji Ji. Hasta que a mi se me ocurrió una idea ponerme a llorar, cuando ella me escucho llorando dejo de reír, me movía para que yo me levantara, me levante le pegue, sabia que ella estaba jugando conmigo, se puso para que la volviera a montar, la monte después que estaba arriba de ella, me miraba y se reía Ji Ji Ji Ji de mi por haberme tirado, desde ese momento nunca mas me volvió a tirar, y cada vez que la montaba me veía y se ponía a reír, porque me había tirado  y cuando llegue a mi casa llena de tierra, mi mama me pregunto que yo donde estaba y le conteste que estaba montando la yegua  y que me había tirado, ella me regaño, pero le dije que no me había aporreado, si no que ella se había burlado de mi, y mi mama me dijo muy bueno porque ella me había dicho que no me montara. No me arrepiento porque puedo domarla y ella se deja montar de mi tío y ya no lo tira; entonces fue  yegua buena.
Un día llame a mi mama a preguntar por mi yegua y me dijo que le había dado un cólico y se había muerto y yo me puse muy triste, pues no la vería mas y no tenia quien se riera de mi.

Fin

Autora: María Yaqueline Perea Mosquera.  (CLEI 3-2)
Segundo Puesto



“Un Sueño Frustrado”

Todo comenzó cuando a mi tía se le ocurrió la idea de dejar el campo, y venirse a vivir definitivamente a la ciudad. Me acuerdo que vivía en una casa humilde, sin muchas comodidades, eran cuatro personas, tres hijos y la cabeza del hogar que siempre había sido mi tía, al poco tiempo solo quedaron los dos hijos varones con ella, porque la hija mujer consiguió marido y se fue hacer  su vida. Mi tía siguió con sus dos hijos, le estaba colaborando a su hijo menor para que terminara sus estudios, aquel joven solo tenía 17 años y le aficionaba mucho la vida del ejercito, pues decía que cuando tuviera la mayoría de edad se iba a presentar a las filas militares; el estudiaba en las noches y en el día trabajaba, repartiendo volantes, para ayudarle a mi tía, ella tenía una incapacidad en las vistas, la cual no le permitía tener un trabajo con buenos ingresos. El hijo mayor también trabajaba reciclando, pero Él ya tenía su obligación por lo tanto no le ayudaba económicamente del todo.
En fin el único apoyo que mi tía tenia en ese momento era  Arbey, Él era un joven arriesgado, extrovertido, pero ante todo soñador, el soñaba con ser un gran militar, le gustaban las armas y el dinero para mantenerse bien presentado. También recuerdo que le causaba risa, cuando sus amigos venían del ejército y le contaban sus experiencias  -“Sabe que Arbey allá es donde los hombres lloran”- y Él les respondía -“Huy como así, entonces vos ya has  llorado”-, y soltaba la risa, pero se quedaba pensativo y le producía más curiosidad, él quería saber que se sentía estar allá.
A los 8 días de haber cumplido los 18 años fue a acompañar a un amigo a presentarse al batallón y no pensó que a él lo iban a dejar por ser un estudiante y por ser el único apoyo de su mamá, no sabía lo que le esperaba.
De haber sabido yo creo que nunca hubiera ido a aquel lugar. Cuando el amigo de Arbey entro inmediatamente le dijeron:  - “Hey  civil hágame el favor de proseguir”-, él sintió asombro y las piernas le temblaron, pero entro le hicieron una cantidad de exámenes a ambos y al amigo de Arbey lo rechazaron porque no sirvió y en cambio Arbey salió apto en todos los exámenes, y entonces lo dejaron , ahora si va a saber que se siente estar allá; cuando nos dimos cuenta que estaba en el batallón pensamos que se había presentado, pero luego hablamos con él por teléfono y nos contó lo que había sucedido, a nosotros nos dio muy duro, sobre todo a mi tía porque él era su única compañía y apoyo, ella entro en una crisis nerviosa y decía que iba a sacar a su hijo de allá, porque ellos no tenían derecho a llevárselo. Yo al verla así la acompañe al batallón  a  hablar con el comandante y le dijimos que no lo dejara allí, que ella dependía de él, que ella era discapacitada y que él era su único hijo, en fin le dijimos de todo a aquel desalmado señor y nada le importo, solo nos dijo:  -“ Mis  señoras  el ya está aquí, por lo tanto tiene que pagar el servicio militar”-  Ese día nos vinimos muy tristes, porque lo habíamos visto muy aporreado, y nos había dicho que allá lo maltrataban física y psicológicamente, pero de nada sirvió nuestras suplicas porque nos toco dejarlo allá, en manos de esos hombres desalmados.  El tiempo pasó y no pudimos hacer nada. Él se quedo allá; hasta que por fin juro bandera, en ese tiempo ya estaba más resignado y lo vi hasta contento, nos fuimos el fin de semana para el casamiento de mi hermana y allí bailamos y gozamos al máximo, en medio de toda esa celebración me dijo -Sabes que Cris, yo te voy a pedir un consejo, será que no vuelvo al ejercito y me quedo por aquí en el campo-,  y yo le respondí -No Arbey como se le ocurre, no valla hacer eso, mire que ya paso lo más duro, que son los primeros tres meses, sabe que aguante un poco más, saca su tarjeta y después se olvida de todo esto-. Arbey cumplió su licencia y tomo mi consejo volviendo nuevamente a su vida de soldado. Quizás no habían pasado 20 días, cuando recibimos una noticia aterradora, algo que pasmo nuestras vidas y a mí me cayo un peso de culpa encima que aun la siento.
En mi casa eran las 4:00  de la madrugada, cuando llamo un sargento para avisar que a  Arbey Giraldo había perdido la pierna derecha al pisar una mina, cuando yo llame a mi  hermanita, ella intento darme esta noticia, pero yo no le deje terminar de hablar, y solo escuche cuando me dijo -Cris ocurrió una desgracia, pero lo tenes que tomar con calma-, yo me desespere y le dije  --Decime ya que paso- y ella me dijo –A Arbey lo cogió una mina….-- solo escuche esto porque solté el teléfono y entre en un ataque de nervios, pensaba que le había ocurrido lo peor, paso un rato y me tranquilice, para dirigirme a la casa de mi mamá, cuando llegue no podía hablar del ahogamiento que traía, pero en medio de mis desespero, sentí la voz de madre que me dijo -cálmese que a él no le ha pasado nada, solo perdió la pierna derecha-, entonces sentí un poco de alivio, pero no del todo porque sentía una gran culpa por lo que le había pasado. Cuando fuimos a la visita casi no nos lo dejan ver, porque estaba en cirugía, al final nos dejaron entrar uno por uno, la primera en verlo fue mi tía y salió desesperada, su llanto solo inspiraba dolor, y no lo dejaron ver más, que teníamos que estar calmados delante de él, pero quien no llora al ver a su ser querido ahí todo hinchado,  con una mirada perdida, acusadora y con su pierna derecha cortada, lo vi sin ganas de vivir, me dijo que la vida es una mierda y que había sido mejor que aquella mina en vez de haberle quitado la pierna le hubiera quitado la vida. Estaba desilusionado y de aquel muchacho charlatán ya no quedaba nada, todo fue pasando, terapia tras terapia, nosotros le dábamos mucha apoyo y fuerzas para salir de su trauma, igual era muy joven y no iba a ser fácil superar esto.
Así paso mucho tiempo de hospital en hospital hasta que le dieron su prótesis, yo creo que con esta si se sentía mejor que con dos muletas y con su muñón ahí colgado, por lo menos así disimulaba mas su apariencia física, era mucho mejor. Ahora recordamos tiempos bailando y lo hace muy bien, también camina con facilidad, esto me llena de felicidad, porque ya no dice que la vida es una mierda, y al igual me entristece por verlo consumir drogas, si no hubiera ido allá tuviera su pierna y no tendría ese maldito vicio, también pienso que con aquel consejo me le tire la juventud y la vida al primo que quiero como a mi hermano que nunca tuve.

FIN

Autora: Erica Cristina Uribe Giraldo. (CLEI 5)
Finalista





OTROS 2009


Esta es La Historia de Mi Barrio de 1987

Llegué a mi barrio a la edad de 7 años. En este habían pinos, nacimiento de agua, muy pocas casas, muy aisladas las unas de las otras. La poca gente que había, sobrevivían de los nacimientos de agua. Después de algún tiempo, fueron llegando más habitantes, pero como el gobierno no permitía invadir estos terrenos, la gente no construía en madera, sólo en plástico. Por este motivo, llegaba la ley en cualquier momento; sacaban a niños y adultos y les echaban fuego a sus humildes viviendas. Pero al poco tiempo, la gente fue poblando y conformando un barrio, lamentablemente sin recursos. Y tras de que no habían recursos, habían niños con desnutrición por falta de alimento. Tras de que morían día tras día, empezó la violencia y se formó la primera banda que la gente llamaba “Los Roqueros”. Cuando llegó esta banda, la gente se llenó de temor porque se entraban a las casas y violaban a las muchachas, e incluso a veces a sus madres. Luego se formó otra banda, prometiendo limpiar el barrio, y lo que prometieron salió siendo cierto. Limpiaron el barrio y sólo quedaron ellos, pero tanta dicha duró poco, porque al poco tiempo se fueron formando varias bandas. Incluso en ese tiempo llegó un liberal llamado Isaac Gaviria, llegó prometiendo ayudas e incluso, prometió agua potable. De eso, fue un hecho construirse el tanque por colaboración de las mismas personas del barrio, que decían llamarse Isaac Gaviria, pero la dicha duró poco tiempo, porque los niños que decían ser los niños de mañana, tenían pensamientos oscuros, porque ellos se volvieron la ley del barrio. Pero lamentablemente, al poco tiempo, todos perecieron y sus madres, en el dolor y la angustia se resignaron, tuvieron que comenzar una vida nueva, mas sin embargo, seguimos luchando para tener una mejor vida y esto nos sirvió de experiencia para muchos jóvenes y que todo lo que brilla no es oro.

FIN

Autora: Sandra Liliana Ardila Cano.



“Madre Angustiada”

Era un día martes, tres de la tarde del mes de octubre del año 2007. Cuando empezó nuevamente la angustia para la madre, al saber que su hija, la única de cuatro hijos que eran y con tan solo trece años de edad, se había ido del colegio donde estudia en el grado séptimo. Crecía la angustia de aquella madre porque llegaba la noche y no se sabía nada de ella. Creció la angustia, aún más y la tristeza al darse cuenta al otro día, que su hija se había escapado con un muchacho que era reinsertado, y mucho mayor de edad, que hacía unos pocos meses lo conocía en la cuadra y que no se le veía ningún futuro.
¿Por qué digo nuevamente en ese mes? Porque en ese mes de octubre, era el mes de cumpleaños de ella y de su hijo mayor que un día, cuando tenía 19 años, salió del campo al pueblo a trabajar y buscar un mejor futuro para él, porque era su sueño desde muy pequeño. Quería ser mecánico. A la edad de 20 años, le tocó salir del pueblo donde trabajaba, por amenazas de la guerrilla. Se fue para donde vivían sus tíos y abuela, a otro departamento. Pasaba el tiempo y se comunicaba por celular con su hijo y así pasó un año. En ese año, sus padres y sus hermanos también les tocó abandonar la finca y salir a la capital, por amenazas contra su padre. Unos pocos días se estuvieron comunicando, hasta que un día que llamaron no respondió nadie. Estas llamadas se hicieron por varios meses, sin obtener respuesta alguna. Desde ese momento no volvió a escuchar la voz de su hijo. Era el mes de abril, la embargaba una inmensa tristeza y angustia, llanto, al no poder saber nada de su hijo. Su esposo le decía: “No se angustie que él debe estar bien”. Pero las madres, tiene un instinto hacia sus hijos, presentimos las cosas malas que le pueden estar pasando. No se sentía tranquila, a pesar del consuelo que le daba su esposo y su madre. Su madre, que también estaba al lado de ella, en una silla sin poder caminar, le decía: “Pidamos a Dios que nos dé paciencia, que sólo él puede saber dónde está mi nieto”. Aquella madre estaba en una silla de ruedas sin poder caminar, porque un año atrás también había perdido a su hijo y esto le había causado esta discapacidad y esto debido a la guerra. Era tanta la angustia de aquella madre por su hijo, que insistía llamando y nadie contestaba, hasta que le dijo a su esposo: -“Como yo trabajo y no puedo ir a Telecom, donde existen los directorio telefónicos de cada Departamento, vaya y averigüe el teléfono de ese pueblo donde vive su mamá y sus hermanos y pregunto por él”-. En ese entonces era el mes de julio. Ese día él se fue y cuando al regresar del trabajo, lo encontró agachado, triste, que no quiso ni mirar cuando le hablé. Al entrar a la cocina, encontré toda la comida que le había dejado preparada. Le dijo: -“¿por qué no ha comido?”-no respondieron, tan sólo una sobrina se acercó y le dijo: -“Ellos no han comido porque porque…”. Le dijo: -“dígame ¿por qué?”- En ese momento, su madre, sentada en esa silla, dijo -“hija,  hay que tener mucha paciencia, porque son dos nietos que pierdo”. En ese instante se acercó el esposo y el hijo menor y se pusieron a llorar sobre sus hombros. Ese día confirmé que mis tristezas, angustias que sentía, no eran más que la pérdida de mi hijo, que un día salió de la casa y que ahora estaba muerto. Ella dice -“El señor me dio tanta paciencia que no derramé ninguna lágrima y pude consolar a mi esposo e hijo”-, y más que todo al hijo que en medio del dolor no pensaba sino en vengar la muerte de su hermano. Cuando su esposo pudo calmarse de este dolor tan grande, le pregunté: -“Y, ¿quién lo mató?”-, dijo: -“No sé, cuando llamé me contestaron y pregunté por él, me dijeron que era muerto”-, quedé sin palabras. Entonces la madre dijo: -“Yo tengo que saber cómo fue su muerte”-. Al llamar, me di cuenta que hacía cinco meses lo habían sacado de la casa de la abuela y lejos de allí lo habían matado, y que un tío lo había mirado medio enterrado y lo había acabado de tapar en ese lugar que lo mataron. En ese momento ya éramos desplazados, no tenía cómo viajar a ese Departamento; pedí ayuda a la Cruz Roja Internacional para poder viajar a ese lugar, sepultarlo en un cementerio y no dejarlo en el lugar donde lo habían dejado medio enterrado”, ella dice: -Por eso digo que es triste ese mes para mí-, al ver que su hijo y su hija ya no están, se han ido de su casa. Su hijo nunca más lo volvió a ver, su hija ahora volvió, tiene 14 años y tiene una hija de ocho meses. De su hijo queda solamente un vacío en su corazón, un vacío que sólo con la muerte se acabará. Así como aquella madre, muchas madres más están sufriendo por sus hijos que hoy están secuestrados, sin cometer ningún delito, solamente por servir a la patria. ¡Qué injusticia! ¡Qué dolor! Por la que tenemos que pasar las madres, ¿a causa de qué? De la violencia que hay.

Fin

Autora: Adelinda Babú



“Pobre Palcatre”

Un día, un señor llamado Palcatre, apareció en el barrio. Venía de un pueblo desplazado por la violencia. Era un señor joven, tenía aproximadamente 30 años. Su esposa era más joven que él, apenas tenía 19 años. Tenían un solo hijo. Ellos nunca habían venido a la ciudad, a ellos les decían que la ciudad era una elegancia para vivir, pero al llegar a la ciudad, vio todo lo contrario. Llegar a este barrio fue desastroso para él. Sabiendo que había dejado su finca, sus animales y sus cultivos, aquí le tocaba aguantar demasiada hambre, el sufrimiento era constante, no podía ni bañarse porque el agua bajaba puro lodo, el agua que corría era por puras cañerías y por los caminos no había alcantarillados. Todo lo que echaban de las casas de arriba, lo veía uno bajar por los frentes de las casas. Los caminos eran puro pantano, el transporte era pésimo y ni qué decir de la violencia que allí se estaba presentando; todos los días eran chulos por todos los lados, las balaceras eran a cualquier hora del día.
Él salió un día a conseguir trabajo, pero no lo logró. Llegó a donde su esposa Ruperta y le dijo: “Mija, ahora sí nos jodimos, no tengo plata, no tengo trabajo, ¿qué vamos a hacer?”. Su esposa le dice: -“mira Palcatre, a mi me dicen que en la Minorista regalan cosas. ¿Por qué no vas mañana y te convencés?”- Palcatre le hizo caso a Ruperta. Se fue para la minorista a que le regalaran cosas, pero al llegar allá, era todo tímido y nadie le dijo nada, únicamente en unos camiones que estaban descargando papas dejaron regar un poco y él siempre logró recoger unos cuantos kilos. Se vino todo contento para la casa porque al menos traía papas para comer, pero cuando venía subiendo a la casa, se formó una balacera, el cual a Palcatre le tocó correr y dejar sus papas tiradas. Cuando se acabó la balacera volvió a buscar las papas, ya se las habían llevado. Todo desesperado, no sabía qué hacer. A Ruperta ya la notaba toda rara, ya no era tan cariñosa con él.
Un día cualquiera, amanecieron sin agua. Le dice el fontanero que si lo acompañaba para arreglar el agua y él subió de una con el fontanero. Cuando llegaron más arriba del tanque, encontraron algo horrible: habían matado a un señor y lo habían tirado a la zanja por donde bajaba el agua y ya estaba todo podrido, ya hacía varios días que lo habían matado. Al ver todo esto, Palcatre no sabía qué hacer, lo agarró el desespero más fuerte porque no sabían qué partes del cuerpo del occiso se habían tomado o comido. “Qué horrible es esto”, dice Palcatre, “con qué alientos voy a seguir tomando esa agua”. Por muy horrible que haya sido, no tenía otro camino que seguir en el barrio.
Él tenía un hermano que hacía un año se había venido para la ciudad, sin tener ninguna pista de él. Palcatre era un hombre muy recursivo, al verse sin un peso, le dio por irse para arriba, para la montaña a cortar madera para vender, pues él creía que era la solución, ya que en el barrio estaban construyendo varias casas de madera, pero a la gente le daba miedo subir por allá. El se arriesgó. Cuando iba por allá, bastante arriba, se encontró con unos encapuchados. Él al verse sólo entre ellos bien armados, se puso en un solo temblor. Él pensó por dentro: “hasta aquí llegué”. Le hacían preguntas y él no contestaba nada, le dijeron que los siguiera. Al caminar unos cinco minutos, le preguntaron de nuevo: “¿Para dónde vas?”, él responde: “iba…”, “¿De dónde vienes?”: “venía…”, “¿Cómo te llamas?”: “me llamaba…”. Ellos se echaron a reír y le dijeron date la vuelta. Él se volteó y cerró sus ojos esperando un disparo y volvió a escuchar que le dijeron: “Míranos de nuevo”, él volvió a dar la vuelta para mirarlos, cuando ya estaban descubiertos la cara. Era su hermano con unos amigos que se apodaban “Milicianos”. Se abrazaron y paso a paso le iban dando ánimo para que a él se le pasara el susto.Los invitó para la casa, al hermano y a dos amigos más que lo acompañaban. Llegaron a la casa, les presentó la esposa y ellos se quedaron en esa casa. Ya ellos aportaban para todos los gastos de la casa. A él le tocó aceptar a esos jóvenes allá, pero un día cualquiera llegaron con la noticia que habían matado el hermano de Palcatre. Palcatre ya le tocaba aguantárselos a ellos, porque le daba miedo decirles que se fueran. A Palcatre le tocaba aguantarse que ellos tiraran vicio delante de él, ver entrar y salir armas de su propia casa, mirar dónde se escondían todo el armamento y el vicio. Uno de ellos le dijeron a Palcatre que por qué no se metía a esa organización, que no le hacía falta nada, que ganaba buena plata, que mujeres las que él quisiera, que no lo pensara tanto. Él lo pensó un momento y le dijo que de qué se trataba, o sea, que a él qué le tocaba hacer, responde el muchacho: “Vigilar el barrio, que no se entren los ladrones y nosotros cobramos por la cuidada”. Él salió un rato a andar el barrio, llegó a una tiendita, vio una anciana que era la dueña del negocio. Sólo tenía cuatro panes colgando. Una señora que le pedía un huevo y respondía que cuántas peras. Esa señora era sorda. Palcatre se arrepintió y no quiso aceptar la oferta, mejor se fue a buscar trabajo en otro oficio.
Palcatre consiguió un trabajo. Llevaba 15 días trabajando, cuando por llegar tarde al trabajo, lo devolvieron. Él se devolvió para la casa, cuando llegó a la casa, Ruperta estaba durmiendo con el otro, o sea, Palcatre aclara que los dos muchachos que él había invitado para la casa con su hermano, se le estaban durmiendo la mujer. Palcatre no podía hacer ni decir nada, se sentía temeroso. Quién les iba a decir algo, bien matones y bien viciosos. A Palcatre le tocaba aguantarse todo eso y al mismo tiempo se preguntaba: “¿será que me han hechizado? No lo creo, esto algún día tiene que cambiar.”
Un día, ve Palcatre cómo corría la gente para el Plan, no sabía qué estaba pasando, de pronto llegó alguien y le dijo: “En el Plan tienen una virgen que se les apareció en el morro a los milicianos y derrama lágrimas de sangre”. Palcatre no prestó atención, cuando vio que subía gente de todos los barrios a mirar. Él se asomó, lo primero que él observó es un miliciano recolectando plata que porque era una virgen milagrosa. Ve una señora arrodillada, dándole besos a la virgen y dio una buena suma de dinero. Se acercó a la virgen a ver el misterio, no pudo ver ningunas lágrimas. Él dice: “las únicas lágrimas que vi y sentí, fueron las mías de ver la manera como robaban a la gente. Qué astucia, me sorprendí.” Era la primera vez que veía robar la gente tan de frente. Se devolvió para la casa, vuelve y encuentra a su mujer, ya no era con uno de esos amantes, era con un bareto en la boca. Ya Ruperta consumía drogas y el niño viendo todo lo que sucedía. Qué tragedia estaba viviendo Palcatre. Permanecía por la calle todo el tiempo para no tener ningún disgusto con esos muchachos.
Un día, Ruperta dijo que ella mejor se iba y lo cumplió. No tardó mucho en irse, “me toca quedarme sólo con mis rivales conyugales” dice Palcatre. Un día vio que escondían un poco de droga en un rastrojo. Cuando ellos se fueron, Palcatre fue y le cambió de sitio. Ellos no se atrevían a sacarla porque la policía estaba subiendo muy seguido. Los muchachos desaparecieron por tres días, cuando llegaron, eran con unos fajos de billetes humillándolo y el planeó cómo vengarse de todo lo que le habían hecho. Convidó a Brígido, uno de los muchachos que vivían con él, a tomarse un aguardiente. Brígido aceptó. Se fueron para Llanadas. Cuando ya Brígido estaba prendo, llega Palcatre y lo convida para la casa. Llegan a la casa y Brígido sale a buscar la droga que habían escondido, pero no la encontró. Nunca sospechó que era Palcatre que se la había robado. Dice Brígido: “Hoy que sí tengo plata, ganas de güeler, no encuentro. Qué voy a hacer”. Palcatre lo mira y le responde: -“Yo tengo por ahí un poquito que dejó Ruperta, lo he tenido guardado como un recuerdo”-. Brígido responde: -“Cuánto vale? Te lo pago a cualquier precio”-. Palcatre dice: -“Pruébalo, después te doy el precio”-. Brígido comenzó a consumir droga y Palcatre a venderle, hasta que comenzó a llorar por Ruperta, que se había enamorado de ella, que si yo sabía a dónde estaba. Palcatre lo mira con ironía y dice: -“Todo lo que has hecho te va a salir muy caro”-. Sigue vendiendo droga, entre más rato, más caro le pedía hasta dejarlo sin un solo peso. Toda la plata se la robó Palcatre. Al ver todo ese dinero que tenía, de una arregló maleta y se fue para El Bagre. Por allá colocó un negocio con el dinero que se había conseguido tan fácilmente. Por allá le fue muy bien, consiguió mucho dinero. Años después regresó al barrio en busca del hijo, pero no lo encontró. Ruperta lo había llevado para Bienestar Familiar. Dice Palcatre que volver al barrio fue un recuerdo hermoso, todo estaba cambiado. Lo primero que visitó fue la virgen. Dice que todavía sigue sin lágrimas. Las aguas ya no corren por los caminos y hasta Ruperta la he visto por ahí recogiendo papitas en la minorista, pero todo está tan cambiado que ya ella puede disfrutar de ellas. Ya no la hacen correr como a mí. Alguna enseñanza le dejó Palcatre en la vida: recoger papas y el otro a tirar vicio. Palcatre dice que la mejor enseñanza es el sufrimiento, que le quitaron lo que él más quería: su esposa, pero que con sufrimiento consiguió lo que más anhelaba: dinero, y lo consiguió con su propio rival, que lo que no pudo conseguir cuando joven, ahora lo tiene todo a su antojo.

FIN

Autor: Darío Correa.



“Una de Tantas Familias Afectadas por La Violencia en La Comuna 8”

Hace aproximadamente 25 años, se empezó a invadir todo el sector de la Torre. Cuentan una de las primeras familiar cómo era este sector. Ellas dicen que era un lugar muy parecido al campo, en el cual habitaban sólo tres familias, la familia de Amparo, Rosa y Carmen.
Carmen era una madre joven, la cual se desempeñaba como empleada doméstica y su esposo Santiago trabajaba como albañil. Era una familia muy unida, la cual le tocaba dejar a sus hijos solos, para poder salir a trabajar y así poderles traer alimentos para ellos. Luis era su hijo mayor, quien se encargaba de cuidar a sus cuatro hermanos y hermanas: Aide, Albeiro, Lina, Sandra. Así vivieron aproximadamente 6 o 7 años pero como dicen por ahí, todo lo bueno se acaba. Pasando el tiempo, fueron llegando gente de otros lugares, hasta que todo se llenó de casas. Ya no había seguridad, porque fueron llegando gente muy mala, como la banda de “Los Roqueros”. Ellos se encargaban de robar, de matar y no respetan a nadie, porque si alguien los miraba mal, ellos inmediatamente lo mataban y se les entraban a sus casas y mataban o simplemente abusaban de sus hijas o esposas. Así sucesivamente iban pasando los años. Más o menos en 1990, llegaron al barrio otro grupo armado, ellos empezaron a matar y a desterrar a “Los Roqueros”. No sabemos de dónde salieron, lo que sí sé es que todo empeoró, porque cuando ellos llegaron, se dividieron entre varios grupos en Llanaditas, en Tres Esquinas y en Los Mangos.
Para ese entonces ya mi hijo Luis era mayor de edad y se presentó para prestar el servicio militar. Pasados seis meses mi hijo en el ejército, un día salió de licencia, pero en mi casa nadie sabía, él quería darles la sorpresa, pero la sorpresa me la dio él a mí. Cuando mi hijo llegó al barrio, yo por casualidad me lo encontré caminando unas cinco cuadras y se nos acercaron tres hombres muy bien presentados, y nos preguntaron que para dónde íbamos y les contestamos que para la casa, preguntaron: -¿dónde viven?, mi hijo contestó: -“en la Torre”-. Uno de los hombres pregunto a mi mamá, que si ella sabía dónde quedaba Tres Esquinas, mi mamá le dijo: -“nosotros íbamos por la parte de encima, si quieren se van con nosotros y les mostramos el camino”-, mi mamá no sabía que los hombres llevaban otras intensiones. Cuando llegamos al Plan, que hoy en día es nuestra escuelita, los hombres nos dijeron que si los podían acompañar hasta más allacito, mi mamá asustada, me cogió de la mano y me apretó, como queriéndome decir algo, pero no podía hablar. Bueno, les dijimos cuando llegamos a Tres Esquinas; uno de los hombres le dijo a mi hijo que se arrodillara, que lo iban a matar porque él era un soldado. Mi madre escuchó esas palabras, no sé de dónde sacó fuerzas y le agarró la mano a ese hombre y me gritó: -¡hijo, corra que te van a matar!-. Inmediatamente, echó a correr, pero mientras corría, esos hombres empezaron a disparar y yo como ya tenía un poco de entrenamiento, me salté varias planchas, pero en una de ellas me corté mi brazo izquierdo. Como ya iba herido, más abajo, llegando a los tubos, me alcanzaron las balas, no sé cómo en ese estado, me logré meter en un caño que encontré tanto monte. Luego, cuando ya no encontré bulla, me salí, pero ya no tenía fuerzas. Me senté en una banca que había en una carretera, un taxista al verme, me recogió y me llevó a la clínica. Mi mamá angustiada, sin saber qué había pasado conmigo, corrió hacia la casa, cuando llegó, ninguno le entendía lo que quería decir, ella les decía: -“lo mataron, lo mataron”-, pero nadie sabía qué quería decir, puesto que nadie sabía que él estaba de licencia. Cuando ella logró expresar lo que estaba pasando, mi papá y mi hermano Albeiro salieron a buscarme, pero lo único que encontraron, fueron rostros de sangre y a la gente que se le preguntaba sólo decían que iban escuchando muchas balas y hombres corriendo hacia abajo.
Al otro día, llamaron al batallón informando del soldado herido y de inmediato llamaron a mi madre. Descansó al saber que su hijo se encontraba vivo y le dio gracias a Dios, porque no había permitido que esos hombres le quitaran la vida a su hijo Luis. Ellos no quedaron contentos, porque seis meses después de este accidente, mi otro hijo Albeiro, quien trabajaba como ayudante en la ruta de los colectivos. Su patrón, en ese entonces Beto, un señor que lo quería mucho y le tenía mucho cariño porque era un joven muy juicioso y trabajador, le dijo que al día siguiente, que era un sábado, no tenía que ir a trabajar, que simplemente bajara a las 12 am, para que le hicieron aseo al carro y dejarlo listo para la madrugada del domingo. Mi hijo, como siempre tan responsable con sus obligaciones, se dirigió a su casa, para el sábado levantarse temprano y cumplir con sus obligaciones. Se levantó muy temprano muy animado y empezó a conversar con su papá, contándole los planes que tenía con su hermano, que poco a poco se iba recuperando en el batallón de Pedro Nel Ospina. Él le contaba que tan pronto cumpliera sus 18 años, se presentaría al ejército para prestar el servicio militar y así reunirse con su hermano y juntos poder ayudarles a su mamá, para que no se siguiera matando tanto trabajando en las casas de familia. Pero todos estos planes y sueños fueron enterrados el día siguiente, cuando mi hijo se dirigía a lavar el carro donde trabajaba, los hombres que meses atrás habían abaleado a su hermano, lo estaban esperando y lo dirigieron hacia una esquina y desgraciadamente acabaron con sus sueños y con los de mi otro hijo. Sólo sé que mi hijo ya no está, pero que donde quiera que este, él nos está viendo y apoyando y dando fuerza para seguir adelante ante tanta guerra y tanta maldad que existe en este mundo.

FIN

Autora: Libia Irene Agudelo.



OTROS 2010


“La Vida de Jaime”

El niño Jaime vivía con su madre y su padrastro. Éste, al principio, era muy bueno con Jaime. Jaime fue creciendo y éste cambió con él, lo humillaba, le sacaba todo en cara, lo maltrataba y su madre pensaba que no podía hacer nada, ninguno de los dos tuvo estudio. Si se iban de allí, no tendrían dónde vivir y qué comer, entonces prefería quedarse allí. El niño sufrió mucho y aguantó, hasta que un día decidió irse y dejar todo, estaba cansado de tanta humillación, decidió irse a la calle. En la calle le tocó muy duro, andaba de un lado para otro, pidiendo qué comer y buscando dónde pasar la noche. Cuando no le daban qué comer, le tocaba sacar de la basura. Su ropa estaba sucia, ya se había convertido en un gamín, ya robaba y dormía tirado en las calles. Este sufría mucho por todo lo que le estaba pasando, quería buscar una salida, pero nada se le daba. Una noche caminando por la calle, vio a su padrastro y decidió vengarse por todo el daño que  le causó, a él y a su madre. Jaime lo golpeó sin compasión, tenía el alma herida. Lo dejó casi muerto. Jaime cuando lo golpeaba gritaba: “Por mi mamá, por mi”. Jaime tenía tanta rabia que lo único que quería era matarlo, luego se fue de allí a llorar.
Al día siguiente decidió ir a robar  a su padrastro; su madre todavía estaba allí. La mamá al ver a Jaime, se puso a llorar su hijo estaba irreconocible. Ésta se arrepintió por haber dejado que maltrataran a su hijo y le pidió perdón. Jaime le reprochó y le dijo: -“Si tu hubieras hecho algo por mí, yo no sería lo que soy ahora”-. La mamá le dijo: -“Me iré contigo, también estoy cansada de tanto maltrato, comenzaremos otra vida. Yo todavía soy joven y puedo trabajar y sacarte de este hueco.”- Jaime al escuchar las palabras de su madre, se puso a llorar y la abrazó y salieron de allí a buscar ayuda. Se fueron para la iglesia a hablar con el padre. Este se conmovió mucho con su historia y decidió ayudarlos. A Jaime lo puso a pintar la iglesia, a su mamá la recomendó con una amiga para que la ayudara en las labores de la casa y así salieron adelante, y dejaron su pasado atrás. Jaime trabaja y estudia para sacar a su madre adelante. Ahora están más unidos. Jaime está enamorado de una compañera de estudio, su madre está muy contenta porque su vida ha cambiado totalmente.

FIN

Autor: Guillermo Goez.



“Mujer Sufrida” 

Ella se llama María era una mujer muy dedicada en su hogar, pero el marido era muy infiel, paso el tiempo y ella no le paraba atención a lo que el hacia, ella lo amaba con toda su vida, pero pasaron los años y él no cambiaba: Y ese amor que ella sentía fue muriendo lentamente, ya no le importaba si llegaba o no a dormir, todo era igual para ella, lo único que ella quería era que se fuera de la casa, pero él no se iba solamente para amargarle la vida a María, hasta llegar al punto de hacer a María suya a  la fuerza, pero esa María no lo permitió, esa noche peliaron fuertemente hasta pegarle, a la mañana siguiente él se levanto, empeño el televisor y se fue llevándose uno de sus tres hijos; María en parte se sentía contenta, pero a la vez con su dolor tan grande por su hijo, pasaron cuatro meses y ella empezó una relación con un muchacho del cual quedo embarazada de unos gemelos, ella era nuevamente feliz, pero no olvidaba la ausencia de su otro hijo, pero ella no sabia que el había dejado a alguien que le contaba todo los pasos de María.

El empezó a llamar a María y le contaba que el niño se mantenía llorando y que fuera a buscarlo. María viajo con sus dos hijos a Medellín en busca de su otro hijo, pero al llegar, él le dijo que había vendido la casa, fue algo que a María le sorprendió por que quedo en la calle con sus tres hijos y embarazada, no tubo otra salida que quedarse también en Medellín con un hombre al que no amaba. Dejando al papá de sus gemelos, pero lo hizo por sus hijos, por no verlos sufrir, pero nunca pensó en atentar contra la vida de los gemelos que venían en camino ni mucho menos contra la vida de ella misma.

Una noche el le ofreció un yogur y le suministro una droga la cual hizo que María perdiera a sus hijos, fue algo tan doloroso que casi María se vuelve loca. Y no contento con eso mando a unos hombres a casa del muchacho para que acabaran con él, pero él no estaba y se salvo por un milagro, María tuvo tanto miedo de denunciarlo por no ver a sus hijos sufriendo por un papá tan malvado, sin embargo María continuo con su vida al lado de la persona que le hizo tanto daño y con sus hijos, por que no lo ama y siente mucho rencor hacia él, pero no se lo demuestra a sus hijos por que es lo que mas quiere y no los hará sufrir.

Aunque ella sufra por la ausencia de un nuevo amor que dejo atrás hace cinco años. María no olvida ese amor,  cada día que pasa se le mete mas en el corazón, aunque solo hablan por teléfono cuando tiene la oportunidad  por que él la mantiene vigilada, ella se las ingenia para poder hablar con él, es lo único que la mantiene en pie, si no fuera así que seria de la vida de María. Ese amor es tan grande, que la hace soportar todas las humillaciones del papá de sus hijos, y por miedo a que le pase algo malo a la persona que ama, lo ama demasiado y si le toca seguir soportándolo lo va hacer hasta que ya no pueda más.


FIN


Autora: Elena Pérez