domingo, 20 de julio de 2014

GANADORES 2010


“Historia de La Muerte de Mi Padre” 

Cuando era chiquita tenia tan solo 4 meses de vida, su padre se enfermo de algo conocido como demencia. Esto sucedió en un lindero, ya que un vecino envidioso, por cierto, le quería quitar un pedacito de tierra con una  hilada de café, lo cierto es que discutieron y como el papá era tan miedoso, dicen que de esto le dependió la demencia, por otro lado se dice que fue un  mal  puesto por el vecino envidioso y otros lo ayudaron, esto sucedió cuando la niña estaba muy pequeña.
Luego del tiempo, la niña seguía creciendo, el papa cada vez más enfermo y la mama y esposa seguía sufriendo, pues en muchas ocasiones le toco salir a altas horas de la noche detrás de su esposo, porque este salía corriendo. La madre después de lo ocurrido le toco realizar todo tipo de trabajos pesados como coger café, desyerbar, etc. Todo para poder sacar adelante a sus siete hijos aun pequeños; el papa estuvo un año en medio de estas locuras, durante este tiempo lo llevaron al hospital mental, pero a los pocos días lo devolvieron dopado, pues este no se volvió a levantar de la cama.
El papá le tenía respeto a la esposa, ósea  a la mama, pero no se lo tenia a sus hijos, porque de cierto  modo también era malicioso y cuando veía que la mama no estaba comenzaba a asustar a sus hijos usando una palabrita muy peculiar que decía: “Haya yai yombis”, eso nos causaba un pánico horrible, especialmente a una de mis hermanas y a mi, que era la mas pequeña, el sabia cuando nosotros estábamos solos, y en medio de su malicia empezaba a decir: Haya yai yombis, haya yai yombis”. Yo ni me le acercaba, la verdad me daba miedo, aunque era mi papá, pero me daba miedo de él.
Después de aproximadamente 8 años, un día cualquiera, el se levanto y llamo a uno de mis hermanos y le dijo que le hablara a mi mamá, mi hermana le obedeció y le trajo a mi mamá, ella le pregunto: ¿Qué quiere?, él le dijo que quería bañarse, afeitarse y motilarse, eso nos extraño, pues para poder bañarlo debíamos llamar a un vecino,  mi hermano mayor y llamar a 4 o 5 personas más, el caso fue que mi mamá lo baño, lo afeito, lo motilo y lo puso muy elegante; luego el dijo que se venia para misa, mi mamá le dijo que por que no se esperaba hasta el domingo, pues era viernes, pero no quiso, el caso es que se vino y mi mamá preocupada mando a llamar a unos vecinos para que lo siguieran de lejos, pues temíamos que se lanzara a un rio, ya que habían 3 ríos antes de llegar al pueblo. Antes de llegar al primer rio, se maluquio debido a su debilidad, de modo que lo llevaron de nuevo a la casa, después de este incidente el se levantaba y se volvía a costar, cuando se levantaba se sentaba, se quedaba largo rato en la silla y cuando se cansaba se devolvía nuevamente a la cama, así se la paso como por un mes.
Yo me mantenía derrotada, no comía porque me la pasaba todo el  tiempo escondida por los alrededores de la casa, debido al miedo que le tenía. Mi mamá viendo esto me mando para donde un medio hermano, hijo de mi papá, pero yo me aburría mucho, pues como a todo niño  me hacia falta mi mama, todo ese tiempo fue un martirio para mi mamá y para mi también, pues cada vez que lograba comer algo, sentía que el se movía en la cama y decía: “Haya yai yombis”, salía corriendo a esconderme, claro no muy lejos de la casa.
Luego de un mes comenzó a llamar nuevamente a mi hermano, pues era el que menos miedo le tenia, mi hermano le pregunto: ¿Qué quiere?, mi papá le contesto: no es que quiero algo, pero yo se que no hay plata, el caso es que mi hermano le insistió tanto, que papá le dijo que quería papas criollas con carne, mi hermano le conto a mi mamá, ella preocupada porque no había plata. Al domingo mi mamá se vino al pueblo y consiguió  las papas pero no la carne, pero como tenia muchas gallinas le mato una y se la dieron con papas criollas, esto fue justo 15  días antes de morir. El 17 de junio de 1976 era día de fiesta, y mis hermanos se fueron a pasear donde un tío a otra vereda, cuando mi mamá fue a darle el desayuno el le dijo que no le iba a recibir nada a ella, entonces mi mamá solo dijo que de haber sabido que mi papa se encontraba enojado con ella le abría dicho a uno de mis hermanos que le diera el desayuno antes de irse.
Nos fuimos para donde un vecino y estaba haciendo un día frio y lluvioso, allí  nos quedamos hasta el atardecer, luego nos fuimos para la casa, al llegar mi mamá le hizo a mi papa una miga de un fruto poco conocido, el Chachafruto, le frito un huevo y le dio una taza de chocolate esto fue como a las 8 de la noche, solo estábamos mi hermanito y yo que éramos los mas pequeños, mi mamá nos dijo:  --No hay velas, ni petróleo, entonces nos tenemos que acostar temprano--,  lo cierto es que rezamos y nos acostamos, mi mamá puso en la mesita un cuadro de la virgen del Carmen, una vela de la candelaria, el Santo Cristo, una novena a la virgen del Carmen y una caja de fósforos y nos fuimos a la cama.
Mi mamá estuvo pendiente toda la noche, como que algo le avisaba que algo iba a pasar, a eso de la una de la mañana, mi mamá  sintió un quejido y se levanto, paso a la cama con todo lo que tenia en la mesita y se sentó junto a el, lo levanto y lo recostó sobre ella, prendió la vela, lo santiguo y empezó a rezar una oración del Corazón de Jesús, cuando mi mamá lo recostó sobre ella, el inclino la cabeza, mi mamá lo tuvo un rato así, luego empezó a llamarlo, como vio que no respondió, lo acostó, le cambio la ropa y se fue a lavarla, ella pensó que si lo encontraba tal cual lo había dejado, era por que ya había muerto, cuando volvió lo encontró igual, le abría  los  ojos, lo llamaba y nada, entonces se fue para donde el vecino haber si tenia velas, pero dejo la velita que había  en la casa bendita prendida en el corredor, se fue llamo a la puerta de la casa del vecino, el señor le pregunto:¿Qué pasa? – ella solo contesto: - Es que Alfonso parece que acaba de morir – se fueron con mi mamá para la casa, ella consiguió  las velas donde otras vecinas, cuando llegaron a la casa, nos tomaron a mi hermanito y a mí y nos dijeron: - niños levántense--, nosotros en medio del sueño respondimos: ¿que pasa, porque don Juan  Pablo y doña Maruja están aquí?-- mi mamá nos contesto: - es que su papá  acaba de morir – yo solo conteste: ¡Gracias a Dios que murió!,  arto miedo que me hacia dar, bueno cuando ya paso todo, lo enterramos y yo seguí viviendo una vida de niña y ya no sentía tanto miedo, la verdad la muerte de mi papá no me hizo mucho daño, por el contrario y aunque suene extraño, lo agradecí, pues era mejor saber que había muerto y no que estaba en una cama.

FIN


Autora: Isabel Flórez Hurtado CLEI (3-2)
Primer Puesto



“La Yegua Agradecida”

Mi tío tenía una yegua que era muy salvaje, el trato de domarla pero la yegua era tan salvaje y brava que no pudo domarla, y no podía pues ella no se dejaba.
Hasta que una mañana quiso matarla, porque ella lo había pateado y en ese momento pasaba yo, y le dije tío que va hacer y el me contesto sobrina la voy a matar porque es un caso imposible, y yo le conteste tío ten paciencia que ella tarde o temprano va a domarse y el me respondió que si era capaz de domarla me la regalaría, y le dije que si, que primero ensayáramos, cuando la yegua escucho hizo ji ji ji ji, de la felicidad, en ese momento empezó a quererme, se me acerco, la acaricie un rato y luego se puso para que la montara, mi tío dijo que no porque de pronto ella me tiraría, pero no le hice caso, me monte, me paseo y no me tiro.
Me miraba a mi con ganas de tirarle a el, pero yo le hable, le dije que se portara bien, porque yo la iba a cuidar, desde ese momento empezó  nuestra amistad, todas las mañanas salía a la calle a esperarme, cuando yo pasaba para la escuela, iba acariciándola y le daba de comer, cuando no me veía iba hasta la escuela y a buscarme a mi casa, pero mi mama no sabia nada, hasta que me pregunto que esa yegua a quien buscaba y le respondí que a mi, me pregunto de quien es esa yegua y le conteste que de mi tío, me pregunto que si era la yegua salvaje, le dije que si, se enojo y me regaño, pero cuando vio que la yegua se puso para que yo la montara me dejo para ver que pasaba, yo la monte y me paseo y desde ese momento me pasea todos los días, hasta que un día me dejo montarla y me llevo a un prado y con la trompa tocaba la manga y luego me lanzo y le dio risa, se reía así:  Ji Ji Ji Ji Ji, u brincaba mientras yo estaba acostada en el prado y ella seguía con su risa burlona Ji Ji Ji Ji. Hasta que a mi se me ocurrió una idea ponerme a llorar, cuando ella me escucho llorando dejo de reír, me movía para que yo me levantara, me levante le pegue, sabia que ella estaba jugando conmigo, se puso para que la volviera a montar, la monte después que estaba arriba de ella, me miraba y se reía Ji Ji Ji Ji de mi por haberme tirado, desde ese momento nunca mas me volvió a tirar, y cada vez que la montaba me veía y se ponía a reír, porque me había tirado  y cuando llegue a mi casa llena de tierra, mi mama me pregunto que yo donde estaba y le conteste que estaba montando la yegua  y que me había tirado, ella me regaño, pero le dije que no me había aporreado, si no que ella se había burlado de mi, y mi mama me dijo muy bueno porque ella me había dicho que no me montara. No me arrepiento porque puedo domarla y ella se deja montar de mi tío y ya no lo tira; entonces fue  yegua buena.
Un día llame a mi mama a preguntar por mi yegua y me dijo que le había dado un cólico y se había muerto y yo me puse muy triste, pues no la vería mas y no tenia quien se riera de mi.

Fin

Autora: María Yaqueline Perea Mosquera.  (CLEI 3-2)
Segundo Puesto



“Un Sueño Frustrado”

Todo comenzó cuando a mi tía se le ocurrió la idea de dejar el campo, y venirse a vivir definitivamente a la ciudad. Me acuerdo que vivía en una casa humilde, sin muchas comodidades, eran cuatro personas, tres hijos y la cabeza del hogar que siempre había sido mi tía, al poco tiempo solo quedaron los dos hijos varones con ella, porque la hija mujer consiguió marido y se fue hacer  su vida. Mi tía siguió con sus dos hijos, le estaba colaborando a su hijo menor para que terminara sus estudios, aquel joven solo tenía 17 años y le aficionaba mucho la vida del ejercito, pues decía que cuando tuviera la mayoría de edad se iba a presentar a las filas militares; el estudiaba en las noches y en el día trabajaba, repartiendo volantes, para ayudarle a mi tía, ella tenía una incapacidad en las vistas, la cual no le permitía tener un trabajo con buenos ingresos. El hijo mayor también trabajaba reciclando, pero Él ya tenía su obligación por lo tanto no le ayudaba económicamente del todo.
En fin el único apoyo que mi tía tenia en ese momento era  Arbey, Él era un joven arriesgado, extrovertido, pero ante todo soñador, el soñaba con ser un gran militar, le gustaban las armas y el dinero para mantenerse bien presentado. También recuerdo que le causaba risa, cuando sus amigos venían del ejército y le contaban sus experiencias  -“Sabe que Arbey allá es donde los hombres lloran”- y Él les respondía -“Huy como así, entonces vos ya has  llorado”-, y soltaba la risa, pero se quedaba pensativo y le producía más curiosidad, él quería saber que se sentía estar allá.
A los 8 días de haber cumplido los 18 años fue a acompañar a un amigo a presentarse al batallón y no pensó que a él lo iban a dejar por ser un estudiante y por ser el único apoyo de su mamá, no sabía lo que le esperaba.
De haber sabido yo creo que nunca hubiera ido a aquel lugar. Cuando el amigo de Arbey entro inmediatamente le dijeron:  - “Hey  civil hágame el favor de proseguir”-, él sintió asombro y las piernas le temblaron, pero entro le hicieron una cantidad de exámenes a ambos y al amigo de Arbey lo rechazaron porque no sirvió y en cambio Arbey salió apto en todos los exámenes, y entonces lo dejaron , ahora si va a saber que se siente estar allá; cuando nos dimos cuenta que estaba en el batallón pensamos que se había presentado, pero luego hablamos con él por teléfono y nos contó lo que había sucedido, a nosotros nos dio muy duro, sobre todo a mi tía porque él era su única compañía y apoyo, ella entro en una crisis nerviosa y decía que iba a sacar a su hijo de allá, porque ellos no tenían derecho a llevárselo. Yo al verla así la acompañe al batallón  a  hablar con el comandante y le dijimos que no lo dejara allí, que ella dependía de él, que ella era discapacitada y que él era su único hijo, en fin le dijimos de todo a aquel desalmado señor y nada le importo, solo nos dijo:  -“ Mis  señoras  el ya está aquí, por lo tanto tiene que pagar el servicio militar”-  Ese día nos vinimos muy tristes, porque lo habíamos visto muy aporreado, y nos había dicho que allá lo maltrataban física y psicológicamente, pero de nada sirvió nuestras suplicas porque nos toco dejarlo allá, en manos de esos hombres desalmados.  El tiempo pasó y no pudimos hacer nada. Él se quedo allá; hasta que por fin juro bandera, en ese tiempo ya estaba más resignado y lo vi hasta contento, nos fuimos el fin de semana para el casamiento de mi hermana y allí bailamos y gozamos al máximo, en medio de toda esa celebración me dijo -Sabes que Cris, yo te voy a pedir un consejo, será que no vuelvo al ejercito y me quedo por aquí en el campo-,  y yo le respondí -No Arbey como se le ocurre, no valla hacer eso, mire que ya paso lo más duro, que son los primeros tres meses, sabe que aguante un poco más, saca su tarjeta y después se olvida de todo esto-. Arbey cumplió su licencia y tomo mi consejo volviendo nuevamente a su vida de soldado. Quizás no habían pasado 20 días, cuando recibimos una noticia aterradora, algo que pasmo nuestras vidas y a mí me cayo un peso de culpa encima que aun la siento.
En mi casa eran las 4:00  de la madrugada, cuando llamo un sargento para avisar que a  Arbey Giraldo había perdido la pierna derecha al pisar una mina, cuando yo llame a mi  hermanita, ella intento darme esta noticia, pero yo no le deje terminar de hablar, y solo escuche cuando me dijo -Cris ocurrió una desgracia, pero lo tenes que tomar con calma-, yo me desespere y le dije  --Decime ya que paso- y ella me dijo –A Arbey lo cogió una mina….-- solo escuche esto porque solté el teléfono y entre en un ataque de nervios, pensaba que le había ocurrido lo peor, paso un rato y me tranquilice, para dirigirme a la casa de mi mamá, cuando llegue no podía hablar del ahogamiento que traía, pero en medio de mis desespero, sentí la voz de madre que me dijo -cálmese que a él no le ha pasado nada, solo perdió la pierna derecha-, entonces sentí un poco de alivio, pero no del todo porque sentía una gran culpa por lo que le había pasado. Cuando fuimos a la visita casi no nos lo dejan ver, porque estaba en cirugía, al final nos dejaron entrar uno por uno, la primera en verlo fue mi tía y salió desesperada, su llanto solo inspiraba dolor, y no lo dejaron ver más, que teníamos que estar calmados delante de él, pero quien no llora al ver a su ser querido ahí todo hinchado,  con una mirada perdida, acusadora y con su pierna derecha cortada, lo vi sin ganas de vivir, me dijo que la vida es una mierda y que había sido mejor que aquella mina en vez de haberle quitado la pierna le hubiera quitado la vida. Estaba desilusionado y de aquel muchacho charlatán ya no quedaba nada, todo fue pasando, terapia tras terapia, nosotros le dábamos mucha apoyo y fuerzas para salir de su trauma, igual era muy joven y no iba a ser fácil superar esto.
Así paso mucho tiempo de hospital en hospital hasta que le dieron su prótesis, yo creo que con esta si se sentía mejor que con dos muletas y con su muñón ahí colgado, por lo menos así disimulaba mas su apariencia física, era mucho mejor. Ahora recordamos tiempos bailando y lo hace muy bien, también camina con facilidad, esto me llena de felicidad, porque ya no dice que la vida es una mierda, y al igual me entristece por verlo consumir drogas, si no hubiera ido allá tuviera su pierna y no tendría ese maldito vicio, también pienso que con aquel consejo me le tire la juventud y la vida al primo que quiero como a mi hermano que nunca tuve.

FIN

Autora: Erica Cristina Uribe Giraldo. (CLEI 5)
Finalista





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