“Historia de La Muerte de Mi Padre”
Cuando
era chiquita tenia tan solo 4 meses de vida, su padre se enfermo de algo
conocido como demencia. Esto sucedió en un lindero, ya que un vecino envidioso,
por cierto, le quería quitar un pedacito de tierra con una hilada de café, lo cierto es que discutieron
y como el papá era tan miedoso, dicen que de esto le dependió la demencia, por
otro lado se dice que fue un mal puesto por el vecino envidioso y otros lo
ayudaron, esto sucedió cuando la niña estaba muy pequeña.
Luego
del tiempo, la niña seguía creciendo, el papa cada vez más enfermo y la mama y
esposa seguía sufriendo, pues en muchas ocasiones le toco salir a altas horas
de la noche detrás de su esposo, porque este salía corriendo. La madre después
de lo ocurrido le toco realizar todo tipo de trabajos pesados como coger café,
desyerbar, etc. Todo para poder sacar adelante a sus siete hijos aun pequeños;
el papa estuvo un año en medio de estas locuras, durante este tiempo lo
llevaron al hospital mental, pero a los pocos días lo devolvieron dopado, pues
este no se volvió a levantar de la cama.
El
papá le tenía respeto a la esposa, ósea
a la mama, pero no se lo tenia a sus hijos, porque de cierto modo también era malicioso y cuando veía que
la mama no estaba comenzaba a asustar a sus hijos usando una palabrita muy
peculiar que decía: “Haya yai yombis”, eso nos causaba un pánico horrible,
especialmente a una de mis hermanas y a mi, que era la mas pequeña, el sabia
cuando nosotros estábamos solos, y en medio de su malicia empezaba a decir: “Haya yai yombis, haya yai yombis”. Yo
ni me le acercaba, la verdad me daba miedo, aunque era mi papá, pero me daba
miedo de él.
Después
de aproximadamente 8 años, un día cualquiera, el se levanto y llamo a uno de
mis hermanos y le dijo que le hablara a mi mamá, mi hermana le obedeció y le
trajo a mi mamá, ella le pregunto: ¿Qué quiere?, él le dijo que quería bañarse,
afeitarse y motilarse, eso nos extraño, pues para poder bañarlo debíamos llamar
a un vecino, mi hermano mayor y llamar a
4 o 5 personas más, el caso fue que mi mamá lo baño, lo afeito, lo motilo y lo
puso muy elegante; luego el dijo que se venia para misa, mi mamá le dijo que
por que no se esperaba hasta el domingo, pues era viernes, pero no quiso, el
caso es que se vino y mi mamá preocupada mando a llamar a unos vecinos para que
lo siguieran de lejos, pues temíamos que se lanzara a un rio, ya que habían 3
ríos antes de llegar al pueblo. Antes de llegar al primer rio, se maluquio
debido a su debilidad, de modo que lo llevaron de nuevo a la casa, después de
este incidente el se levantaba y se volvía a costar, cuando se levantaba se
sentaba, se quedaba largo rato en la silla y cuando se cansaba se devolvía
nuevamente a la cama, así se la paso como por un mes.
Yo
me mantenía derrotada, no comía porque me la pasaba todo el tiempo escondida por los alrededores de la
casa, debido al miedo que le tenía. Mi mamá viendo esto me mando para donde un
medio hermano, hijo de mi papá, pero yo me aburría mucho, pues como a todo
niño me hacia falta mi mama, todo ese
tiempo fue un martirio para mi mamá y para mi también, pues cada vez que
lograba comer algo, sentía que el se movía en la cama y decía: “Haya yai yombis”,
salía corriendo a esconderme, claro no muy lejos de la casa.
Luego
de un mes comenzó a llamar nuevamente a mi hermano, pues era el que menos miedo
le tenia, mi hermano le pregunto: ¿Qué quiere?, mi papá le contesto: no es que
quiero algo, pero yo se que no hay plata, el caso es que mi hermano le insistió
tanto, que papá le dijo que quería papas criollas con carne, mi hermano le
conto a mi mamá, ella preocupada porque no había plata. Al domingo mi mamá se
vino al pueblo y consiguió las papas
pero no la carne, pero como tenia muchas gallinas le mato una y se la dieron
con papas criollas, esto fue justo 15
días antes de morir. El 17 de junio de 1976 era día de fiesta, y mis
hermanos se fueron a pasear donde un tío a otra vereda, cuando mi mamá fue a
darle el desayuno el le dijo que no le iba a recibir nada a ella, entonces mi
mamá solo dijo que de haber sabido que mi papa se encontraba enojado con ella
le abría dicho a uno de mis hermanos que le diera el desayuno antes de irse.
Nos
fuimos para donde un vecino y estaba haciendo un día frio y lluvioso, allí nos quedamos hasta el atardecer, luego nos
fuimos para la casa, al llegar mi mamá le hizo a mi papa una miga de un fruto
poco conocido, el Chachafruto, le frito un huevo y le dio una taza de chocolate
esto fue como a las 8 de la noche, solo estábamos mi hermanito y yo que éramos
los mas pequeños, mi mamá nos dijo: --No
hay velas, ni petróleo, entonces nos tenemos que acostar temprano--, lo cierto es que rezamos y nos acostamos, mi
mamá puso en la mesita un cuadro de la virgen del Carmen, una vela de la
candelaria, el Santo Cristo, una novena a la virgen del Carmen y una caja de
fósforos y nos fuimos a la cama.
Mi
mamá estuvo pendiente toda la noche, como que algo le avisaba que algo iba a
pasar, a eso de la una de la mañana, mi mamá sintió un quejido y se levanto, paso a la cama
con todo lo que tenia en la mesita y se sentó junto a el, lo levanto y lo
recostó sobre ella, prendió la vela, lo santiguo y empezó a rezar una oración
del Corazón de Jesús, cuando mi mamá lo recostó sobre ella, el inclino la
cabeza, mi mamá lo tuvo un rato así, luego empezó a llamarlo, como vio que no
respondió, lo acostó, le cambio la ropa y se fue a lavarla, ella pensó que si
lo encontraba tal cual lo había dejado, era por que ya había muerto, cuando
volvió lo encontró igual, le abría
los ojos, lo llamaba y nada,
entonces se fue para donde el vecino haber si tenia velas, pero dejo la velita
que había en la casa bendita prendida en
el corredor, se fue llamo a la puerta de la casa del vecino, el señor le
pregunto:¿Qué pasa? – ella solo contesto: - Es que Alfonso parece que acaba de
morir – se fueron con mi mamá para la casa, ella consiguió las velas donde otras vecinas, cuando
llegaron a la casa, nos tomaron a mi hermanito y a mí y nos dijeron: - niños
levántense--, nosotros en medio del sueño respondimos: ¿que pasa, porque don
Juan Pablo y doña Maruja están aquí?-- mi mamá nos contesto: - es que su
papá acaba de morir – yo solo conteste:
¡Gracias a Dios que murió!, arto miedo
que me hacia dar, bueno cuando ya paso todo, lo enterramos y yo seguí viviendo
una vida de niña y ya no sentía tanto miedo, la verdad la muerte de mi papá no
me hizo mucho daño, por el contrario y aunque suene extraño, lo agradecí, pues
era mejor saber que había muerto y no que estaba en una cama.
FIN
Autora: Isabel Flórez Hurtado CLEI (3-2)
Primer Puesto
“La Yegua Agradecida”
Mi tío tenía una yegua
que era muy salvaje, el trato de domarla pero la yegua era tan salvaje y brava
que no pudo domarla, y no podía pues ella no se dejaba.
Hasta que una mañana
quiso matarla, porque ella lo había pateado y en ese momento pasaba yo, y le
dije tío que va hacer y el me contesto sobrina la voy a matar porque es un caso
imposible, y yo le conteste tío ten paciencia que ella tarde o temprano va a
domarse y el me respondió que si era capaz de domarla me la regalaría, y le
dije que si, que primero ensayáramos, cuando la yegua escucho hizo ji ji ji ji,
de la felicidad, en ese momento empezó a quererme, se me acerco, la acaricie un
rato y luego se puso para que la montara, mi tío dijo que no porque de pronto
ella me tiraría, pero no le hice caso, me monte, me paseo y no me tiro.
Me miraba a mi con
ganas de tirarle a el, pero yo le hable, le dije que se portara bien, porque yo
la iba a cuidar, desde ese momento empezó
nuestra amistad, todas las mañanas salía a la calle a esperarme, cuando
yo pasaba para la escuela, iba acariciándola y le daba de comer, cuando no me
veía iba hasta la escuela y a buscarme a mi casa, pero mi mama no sabia nada,
hasta que me pregunto que esa yegua a quien buscaba y le respondí que a mi, me
pregunto de quien es esa yegua y le conteste que de mi tío, me pregunto que si
era la yegua salvaje, le dije que si, se enojo y me regaño, pero cuando vio que
la yegua se puso para que yo la montara me dejo para ver que pasaba, yo la
monte y me paseo y desde ese momento me pasea todos los días, hasta que un día
me dejo montarla y me llevo a un prado y con la trompa tocaba la manga y luego
me lanzo y le dio risa, se reía así: Ji
Ji Ji Ji Ji, u brincaba mientras yo estaba acostada en el prado y ella seguía
con su risa burlona Ji Ji Ji Ji. Hasta que a mi se me ocurrió una idea ponerme
a llorar, cuando ella me escucho llorando dejo de reír, me movía para que yo me
levantara, me levante le pegue, sabia que ella estaba jugando conmigo, se puso
para que la volviera a montar, la monte después que estaba arriba de ella, me
miraba y se reía Ji Ji Ji Ji de mi por haberme tirado, desde ese momento nunca
mas me volvió a tirar, y cada vez que la montaba me veía y se ponía a reír,
porque me había tirado y cuando llegue a
mi casa llena de tierra, mi mama me pregunto que yo donde estaba y le conteste
que estaba montando la yegua y que me
había tirado, ella me regaño, pero le dije que no me había aporreado, si no que
ella se había burlado de mi, y mi mama me dijo muy bueno porque ella me había
dicho que no me montara. No me arrepiento porque puedo domarla y ella se deja
montar de mi tío y ya no lo tira; entonces fue
yegua buena.
Un día llame a mi mama
a preguntar por mi yegua y me dijo que le había dado un cólico y se había
muerto y yo me puse muy triste, pues no la vería mas y no tenia quien se riera
de mi.
Fin
Autora: María Yaqueline
Perea Mosquera. (CLEI 3-2)
Segundo Puesto
“Un
Sueño Frustrado”
Todo
comenzó cuando a mi tía se le ocurrió la idea de dejar el campo, y venirse a
vivir definitivamente a la ciudad. Me acuerdo que vivía en una casa humilde,
sin muchas comodidades, eran cuatro personas, tres hijos y la cabeza del hogar
que siempre había sido mi tía, al poco tiempo solo quedaron los dos hijos
varones con ella, porque la hija mujer consiguió marido y se fue hacer su vida. Mi tía siguió con sus dos hijos, le
estaba colaborando a su hijo menor para que terminara sus estudios, aquel joven
solo tenía 17 años y le aficionaba mucho la vida del ejercito, pues decía que
cuando tuviera la mayoría de edad se iba a presentar a las filas militares; el
estudiaba en las noches y en el día trabajaba, repartiendo volantes, para
ayudarle a mi tía, ella tenía una incapacidad en las vistas, la cual no le
permitía tener un trabajo con buenos ingresos. El hijo mayor también trabajaba
reciclando, pero Él ya tenía su obligación por lo tanto no le ayudaba
económicamente del todo.
En
fin el único apoyo que mi tía tenia en ese momento era Arbey, Él era un joven arriesgado,
extrovertido, pero ante todo soñador, el soñaba con ser un gran militar, le
gustaban las armas y el dinero para mantenerse bien presentado. También
recuerdo que le causaba risa, cuando sus amigos venían del ejército y le
contaban sus experiencias -“Sabe que
Arbey allá es donde los hombres lloran”- y Él les respondía -“Huy como así,
entonces vos ya has llorado”-, y soltaba
la risa, pero se quedaba pensativo y le producía más curiosidad, él quería
saber que se sentía estar allá.
A
los 8 días de haber cumplido los 18 años fue a acompañar a un amigo a
presentarse al batallón y no pensó que a él lo iban a dejar por ser un
estudiante y por ser el único apoyo de su mamá, no sabía lo que le esperaba.
De
haber sabido yo creo que nunca hubiera ido a aquel lugar. Cuando el amigo de
Arbey entro inmediatamente le dijeron: -
“Hey civil hágame el favor de proseguir”-,
él sintió asombro y las piernas le temblaron, pero entro le hicieron una
cantidad de exámenes a ambos y al amigo de Arbey lo rechazaron porque no sirvió
y en cambio Arbey salió apto en todos los exámenes, y entonces lo dejaron , ahora
si va a saber que se siente estar allá; cuando nos dimos cuenta que estaba en
el batallón pensamos que se había presentado, pero luego hablamos con él por
teléfono y nos contó lo que había sucedido, a nosotros nos dio muy duro, sobre
todo a mi tía porque él era su única compañía y apoyo, ella entro en una crisis
nerviosa y decía que iba a sacar a su hijo de allá, porque ellos no tenían
derecho a llevárselo. Yo al verla así la acompañe al batallón a
hablar con el comandante y le dijimos que no lo dejara allí, que ella
dependía de él, que ella era discapacitada y que él era su único hijo, en fin le
dijimos de todo a aquel desalmado señor y nada le importo, solo nos dijo: -“ Mis
señoras el ya está aquí, por lo
tanto tiene que pagar el servicio militar”- Ese día nos vinimos muy tristes, porque lo
habíamos visto muy aporreado, y nos había dicho que allá lo maltrataban física
y psicológicamente, pero de nada sirvió nuestras suplicas porque nos toco
dejarlo allá, en manos de esos hombres desalmados. El tiempo pasó y no pudimos hacer nada. Él se
quedo allá; hasta que por fin juro bandera, en ese tiempo ya estaba más
resignado y lo vi hasta contento, nos fuimos el fin de semana para el
casamiento de mi hermana y allí bailamos y gozamos al máximo, en medio de toda
esa celebración me dijo -Sabes que Cris, yo te voy a pedir un consejo, será que
no vuelvo al ejercito y me quedo por aquí en el campo-, y yo le respondí -No Arbey como se le ocurre,
no valla hacer eso, mire que ya paso lo más duro, que son los primeros tres
meses, sabe que aguante un poco más, saca su tarjeta y después se olvida de todo
esto-. Arbey cumplió su licencia y tomo mi consejo volviendo nuevamente a su
vida de soldado. Quizás no habían pasado 20 días, cuando recibimos una noticia
aterradora, algo que pasmo nuestras vidas y a mí me cayo un peso de culpa
encima que aun la siento.
En
mi casa eran las 4:00 de la madrugada,
cuando llamo un sargento para avisar que a
Arbey Giraldo había perdido la pierna derecha al pisar una mina, cuando
yo llame a mi hermanita, ella intento
darme esta noticia, pero yo no le deje terminar de hablar, y solo escuche
cuando me dijo -Cris ocurrió una desgracia, pero lo tenes que tomar con calma-,
yo me desespere y le dije --Decime ya
que paso- y ella me dijo –A Arbey lo cogió una mina….-- solo escuche esto
porque solté el teléfono y entre en un ataque de nervios, pensaba que le había
ocurrido lo peor, paso un rato y me tranquilice, para dirigirme a la casa de mi
mamá, cuando llegue no podía hablar del ahogamiento que traía, pero en medio de
mis desespero, sentí la voz de madre que me dijo -cálmese que a él no le ha
pasado nada, solo perdió la pierna derecha-, entonces sentí un poco de alivio,
pero no del todo porque sentía una gran culpa por lo que le había pasado. Cuando
fuimos a la visita casi no nos lo dejan ver, porque estaba en cirugía, al final
nos dejaron entrar uno por uno, la primera en verlo fue mi tía y salió
desesperada, su llanto solo inspiraba dolor, y no lo dejaron ver más, que
teníamos que estar calmados delante de él, pero quien no llora al ver a su ser
querido ahí todo hinchado, con una
mirada perdida, acusadora y con su pierna derecha cortada, lo vi sin ganas de
vivir, me dijo que la vida es una mierda y que había sido mejor que aquella
mina en vez de haberle quitado la pierna le hubiera quitado la vida. Estaba
desilusionado y de aquel muchacho charlatán ya no quedaba nada, todo fue
pasando, terapia tras terapia, nosotros le dábamos mucha apoyo y fuerzas para
salir de su trauma, igual era muy joven y no iba a ser fácil superar esto.
Así
paso mucho tiempo de hospital en hospital hasta que le dieron su prótesis, yo
creo que con esta si se sentía mejor que con dos muletas y con su muñón ahí
colgado, por lo menos así disimulaba mas su apariencia física, era mucho mejor.
Ahora recordamos tiempos bailando y lo hace muy bien, también camina con
facilidad, esto me llena de felicidad, porque ya no dice que la vida es una
mierda, y al igual me entristece por verlo consumir drogas, si no hubiera ido
allá tuviera su pierna y no tendría ese maldito vicio, también pienso que con
aquel consejo me le tire la juventud y la vida al primo que quiero como a mi
hermano que nunca tuve.
FIN
Autora:
Erica Cristina Uribe Giraldo. (CLEI 5)
Finalista
Finalista
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